La obra

Oscuridad, encierro, vivencias repetidas son el marco para el desarrollo de la historia de esta familia matriarcal en la que los roles están claros solo en la superficie y las relaciones de poder oscilan.

Un día que puede ser cualquier día o todos los días.

Una serie de eventos reiterados que no son otra cosa que la elección de las protagonistas de vivir y revivir lo mismo dentro de una rutina enferma.

Inminencia. Tensión y proximidad de un cambio que probablemente no llegue nunca.

El público se vincula con la obra desde la provocación y la esperanza de cambio. Se cuestiona la moralidad de las relaciones familiares y la esencia de las femeninas en un contexto de ironía y humor que no hace sino subrayar la terrible realidad que se intenta mostrar.